28/5/2010


JOSE MARIA VELASCO
(Temascalcingo, México, 1840-Guadalupe, id., 1912)
Pintor mexicano. Desde muy joven mostró talento para la pintura, y con sólo dieciocho años obtuvo una plaza de profesor de perspectiva en la Academia de San Carlos, donde había ingresado poco antes. Se sintió atraído por la botánica, y fruto de esta afición fue la publicación del libro La flora en el valle de México. Trabajó como dibujante en el Museo Nacional, y hacia 1882 entró en contacto con la fotografía, por la que se apasionó. Estuvo en relación con el impresionismo francés, movimiento que ejerció gran influencia sobre su trabajo. Sus cuadros, en su mayor parte paisajes, destacan por un marcado acento romántico que busca exaltar la naturaleza. Entre sus telas más conocidas están Valle de México, Templo de San Bernardo, Luces sobre el lago y El puente de Metlac. En 1889 obtuvo la Medalla de la Exposición Universal de París.

JOSE OBREGON

(México, 1838 - 1902)

Pintor mexicano. Realizó sus estudios de artes plásticas en la Academia de San Carlos de su ciudad natal, donde fue discípulo de Pelegrín Clavé, quien marcó profundamente su estilo.

Dentro de este estilo academicista impuesto por Clavé, José Obregón se dedicó a la pintura de temas bíblicos y a los retratos. Su obra más conocida, sin embargo, es una de carácter costumbrista e histórico, El descubrimiento del pulque, donde se encuentran reunidos los ideales estéticos impuestos por Clavé a sus alumnos. En ella, Obregón representa a los antiguos indios de México como auténticos héroes griegos.

Pese al alejamiento de lo que luego fue la pintura de tema indigenista, la obra de Obregón abrió el interés por este tipo de temas, y tuvo como consecuencia el que otros le siguieran, como es el caso de Rodrigo Gutiérrez con su Senado de Tlaxcala.


LEANDRO IZAGUIRRE

(1867-1941)

Nació en la Ciudad de México, el 13 de febrero de 1867. Realizó sus estudios de 1884 a 1893, en la academia de San Carlos, donde sus maestros fueron Félix Parra, Santiago Rebull y José María Velasco. Estudió cuatro años en Europa. Fue galardonado públicamente, cuando en un sonado concurso fue calificado como el mejor su cuadro Colón en La Rábida, pintura histórica.

Cuando regresó a México, fue nombrado profesor de la academia. Algunas de sus obras son: El mosquetero, El pulquero, Niño jugando, Maternidad, y Mala consejera. Uno de los primeros entre los acuarelistas de su tiempo, al crearse la Secretaría de Instrucción Pública, durante el gobierno del Presidente Díaz, Izaguirre fue enviado a Europa como inspector de los alumnos mexicanos pensionados. Trató a los grandes pintores europeos de esa época: Zuloaga, Anglada, Camarassa, Pizarro, Sagantino, Henri Martin entre otros. Fue escasa su producción en los últimos años de su vida.

Falleció en la Ciudad de México en 1941.

Pintores del Porfiriato



JUAN CORDERO
[182
4-1884]
Pintor

Nació el 16 de mayo de 1824 en Teziutlán, Veracruz, que luego fue de Puebla, siendo hijo de un comerciante español, que al conocer sus facultades para la pintura, lo envió siendo niño a la Academia de Bellas Artes de la ciudad de México, para que estudiara. Como deseara el joven ir a Italia, a perfeccionarse en su arte como pintor, y careciera de los medios para hacerlo abandonó la Academia para dedicarse al comercio ambulante, por los pueblos mexicanos, logrando reunir así lo necesario para marchar a Italia. Fue al Viejo Continente en 1844, a los 20 años de edad.

Se estableció en Roma a partir de junio de 1845; desde allí empezó a enviar a México obras originales y copias de los grandes artistas europeos, por lo que fue nombrado agregado cultural a la legación mexicana en Roma, y más tarde la junta directiva de la Academia de San Carlos le concedió una pensión. En 1846 obtuvo el primer premio en un concurso de pintura, en Roma. En 1850 expuso en la Academia de Bellas Artes de México, dos magníficos cuadros suyos: Moisés y La Anunciación, que fueron mandados litografiar, por la propia Academia, para popularizarlos.

A fines de 1854, después de un viaje a España, regresó a México, con algunas de sus mejores obras. Se convirtió en opositor al pintor español Pelegrín Clavé, que dirigía la Academia, y pintó un retrato a Santa Anna, que lo nombró director de ella, puesto que no llegó a ocupar. Hizo decoraciones murales, al temple, en la capilla de Cristo, de Santa Teresa; otras en el templo de San Francisco, que concluyó en 1859; un fresco en la iglesia de Jesús ‘María, representando a Jesús entre los doctores; e hizo cuadros famosos como: La mujer adúltera, Colón en la corte de los reyes católicos, etc. Murió en Popotla, cerca de la ciudad de México, el 28 de mayo de 1884, siendo uno de los mejores pintores mexicanos.


Pintura histórica

La pintura de historia, o pintura histórica, es un género pictórico que se inspira en escenas con eventos de la historia cristiana, de la historia antigua (Mesopotámica, egipcia, griega, romana), de la mitología o de los acontecimientos históricos recientes. Igualmente, se incluye en este género la alegoría y aquellos cuadros que toman su narración no de la historia sino de la literatura. Es decir, se le llama «histórica» no porque represente exclusivamente acontecimientos históricos sino porque narra una historia.[1]

La pintura de historia se consideró tradicionalmente como el género más importante. Esta preeminencia se explica dentro de un concepto determinado del arte en general: no se valora tanto que el arte imite a la vida, sino que propone ejemplos nobles y verosímiles. No se narra lo que los hombres hacen sino lo que pueden llegar a hacer. Por ello se defiende la superioridad de aquellas obras artísticas en las que lo narrado se considera elevado o noble.


PINTURA COSTUMBRISTA

El costumbrismo es una tendencia o movimiento artístico que pretende que la obra de arte sea una exposición de los usos y costumbres sociales. El costumbrismo se extiende a todas las artes, pudiendo hablar de cuadros, historieta o novelas costumbristas; siendo el folclore a menudo una forma de costumbrismo. El costumbrismo tiene una consideración transversal a lo largo de la historia del arte, pudiendo darse en cualquier momento de esta; sin embargo, se tiende a hablar de costumbrismo especialmente relacionado para los autores a partir del siglo XIX.

El costumbrismo, a diferencia del realismo con el que se halla estrechamente relacionado, no realiza un análisis de esos usos y costumbres que relata. Por tanto es un mero retrato sin opinión de esas costumbres, motivo por el que a menudo se habla de cuadros costumbristas para referirse a cualquiera de estas manifestaciones, no sólo a las pictóricas.